Para Ariana Fuentes
Triste darse cuenta, pero no hay nadie alado mío
solo la fría excrecencia de lo ido
en qué momento te me fuiste yendo
bajo qué luna fraguaste el despojo
esa fútil muerte pequeña
tus ojos como lápidas, pajarita
ya no como salvación, pequeñita
no vires los ojos, no vacíes los labios
en tu frente solo quedó injertado el olvido
Eres la cicatriz que late y se reabre
eres un trago de pesadumbre nocturna
eres un grano de café quemado
eres una lágrima en el poema XX
eres los versos más tristes de esta noche
Tardes, noches, tardes, noches
te entregaste a mí siempre esquiva
y te fuiste toda en una sola brizna
ahora dime como te despienso
barbárica, colérica y melancólica
quizá siempre fuiste solo una roca
una cuna de hoja seca ausente
un fantasma de manos lívidas o
ámbar difuso entre mis sueños
-Solías preguntarme si eras mi princesa-
Ya no morderán tus ojos a los míos
ni lamerán mis manos tu corazón/esqueleto
ya no habrá un crepitar entre los cuerpos
ambos trasvasados en un mismo signo
Todo esto me sabe a una triste inconclusión
queda en el verso la huella del vacío
la noche canta y tú no te mueves, bailarina
la noche canta y no calla sin ti
el viento sopla canciones
de una soledad sola a la que me voy acostumbrando
(en contra de mi voluntad que te busca)
Ya solo me acompaña el recuerdo de un recuerdo
de lo que fueron un momento tus besos de agua
tu amor enterrado me ha tiznado de ceniza
los caminos no viajados llevan escrito tu nombre
como si el silencio fuera otro lenguaje
un grito cincelado en una pared mustia
El reloj marca 1:08 am
y no te tengo
siempre fuiste el cisne más bello del lago
y no te tengo
mi lengua aún guarda tu sabor vulnerado
aunque el amor se te fue así, como extranjero
sin pensar en mí sumido en duelos
Tu amor fueron tan solo puntos suspensivos
una intermitencia insana
un vibrar como el de la luna en el agua
pero mío como las lágrimas que alguna vez
dejé caer sobre tu vientre
El reloj marca la 1:22 am
y te llevas por pedazos mi esperanza
en cada uno de los lunares peregrinos
que se enfilan desde tu frente hasta tu pubis
Cómo el amor pace en viejas cartas
y como pasa el tiempo en un reloj quebrado
tengo el sinsabor de no haberte descifrado
no sé si fuiste gritos o arena
o si alguna vez dormiste con los versos prohibidos
o si habitas ahora en rosadas caracolas
o si tu amor por mí fueron colores
o si tu boca aún susurra en las noches
mis quereres y calores del ayer
Aún te quiero, es cierto
armé mundos con tus pupilas calladas
escuché el sonido de tus besos al caer
el reloj marca la muerte del poema
siempre fuiste un girasol de cristal
y te vas desvaneciendo como espuma en el desierto
Podría llenar todas las paredes de versos
podría escribir un manual del desengaño
pero la noche cae como sal sobre mis huesos
y el reloj ya no marca la hora
escucho una canción rasgarse a lo lejos
es triste darse cuenta de que no te tengo
y te sigo esperando, tan estoico y tan ingenuo
como siempre.